17 dic 2019

Mirame otra vez

Cuando vinimos a vivir a este barrio, un poco más alejado del centro, yo le decía “la loca de los perros”. Era una mujer de ojos celestes y pelo largo y blanco que salía a caminar con cuatro o cinco perros. Donde vivíamos antes las mascotas eran tamaño departamento, pero acá, que las veredas son más anchas y había en ese tiempo más casas que edificios, los perros solían ser grandes. 
Ella no hablaba con nadie.

13 dic 2019

Caca de mosca

       Su amiga abrió un gabinete de belleza a la calle. Venía atendiendo en su casa, en el segundo dormitorio --el bebé que  esperaban que algún día durmiera allí no llegaba--, y después de muchos años y con un número de clientas fijas ya considerable, alquiló una casita en un barrio tranquilo, no muy lejos del centro.

9 dic 2019

Contralágrima

           La estudiante dice que preparó tema, que quiere hablar del teatro isabelino. No suelen empezar con tema preparado, pero me parece bien que haya tomado esa iniciativa y la invito a hablar. Disimulo un gesto de contrariedad cuando, en vez de iniciar la presentación con las condiciones de producción de la época, lo hace con la biografía de Shakespeare.

26 nov 2019

Llevarás el dolor en tu salto

       Un día una colega dice en un oral de Lengua Inglesa III:
       --¡Qué raro que Inés L. no venga a rendir! Aprobó el escrito con buena nota y no se presenta al oral. ¿Qué se hace? ¿Se le pone ausente o desaprobado?
       A los dos días, alguien más comenta:
       --¿Vieron lo que le pasó a Inés L.? Se cayó del balcón. Está internada.

9 nov 2019

Ding

         Vamos subiendo al colectivo, buscamos el asiento --nunca voy a entender por qué los números no son más grandes-- , nos sentamos. Quienes viajan de a dos o de a tres inician o continúan sus conversaciones con el volumen que traen de la espera en la plataforma. De a poco las voces se atenúan, mientras los que viajamos solos nos disponemos a dormir previo diálogo con el celular. Nos cubrimos con la manta, nos acomodamos y encendemos las pantallitas.

2 nov 2019

Te esperé en la fuente

El ómnibus trepa la avenida para entrar a Paraná, el río a la derecha. Cuando nos detenemos en un semáforo veo, en la pared interna de un refugio, en la parada de colectivos, un grafiti de tamaño desesperado: Maite, te esperé en la fuente. Debajo, en letra más pequeña, llamame, y un número de celular. 

25 oct 2019

Aprender a sonreír

        En una oficina en la que suelo entregar informes trabajan tres mujeres. Parecen un aviso de tinturas: una elige un castaño oscuro que le deja el pelo brillante, la del escritorio del medio prefiere un cobrizo muy llamativo y la que ocupa el escritorio junto a la puerta adoptó un rubio elegante. Las tres son de mediana edad, amables, eficientes. Sonríen lo justo, conocen sus trabajos y no suelen hablar entre sí cuando hay alguien más en la oficina.

21 oct 2019

Una en la que salgamos todos

Fui al velatorio del suegro de una amiga. Era un día de semana. En otras circunstancias habría sido cuestión de dar el pésame, ubicarme en un sillón discreto y al rato despedirme, pero se había largado a llover de nuevo después de una breve calma, y como esta vez llovía con viento, me acomodé en un rincón para esperar que pasara la tormenta. 

17 oct 2019

Su lado de las cosas

Son cerca de las tres de la mañana de un martes y no hay nadie en la calle. Vuelvo en taxi de una cena con amigos. El conductor, que ha guardado silencio todo el viaje y lleva la radio apagada, se detiene en un semáforo largo y contesta un mensaje en el celular. 

11 oct 2019

147 color manteca

Pasado el mediodía oigo un par de estampidos en la calle y gritos destemplados. No es un reventón, como pienso primero, ni un accidente. El tono del grito expresa una urgencia que solo puede provenir de la desesperación. Desde el balcón veo una escena difícil de entender al principio.